La cocina marroquí se caracteriza por sus ricos sabores, especias e influencias diversas. Algunos platos tradicionales de Marruecos incluyen:
✓ Tajín: Un guiso cocido lentamente típicamente hecho con carne (como cordero, pollo o ternera), verduras y una mezcla de especias aromáticas. Recibe su nombre de la olla de barro en la que se cocina.
✓ Cuscús: Un alimento básico hecho de granos de trigo al vapor, a menudo servido con verduras, carne (como cordero o pollo) y un caldo sabroso.
✓ Harira: Una sopa contundente, especialmente popular durante el Ramadán, hecha con tomates, lentejas, garbanzos y diversas especias. A menudo incluye carne y se sirve con dátiles.
✓ Pastilla: Un pastel salado y dulce relleno de paloma o pollo, almendras y especias, todo envuelto en capas de masa fina.
✓ Mechoui: Cordero o cabrito asado, sazonado con diversas especias y cocido lentamente hasta que esté tierno. A menudo se prepara durante ocasiones festivas.
✓ Kefta: Carne molida (generalmente de res o cordero) mezclada con hierbas y especias, formada en pequeñas albóndigas o brochetas y asada.
✓ Briouat: Pasteles triangulares rellenos de una mezcla de carne (a menudo pollo o cordero), almendras y especias, luego fritos hasta que estén crujientes.
✓ Zaalouk: Una ensalada hecha con berenjenas y tomates cocidos, sazonada con ajo, comino y cilantro.
✓ Msemen: Pan plano en forma de cuadrado, a menudo servido para el desayuno o como refrigerio, a veces acompañado de miel o mermelada.
La cocina marroquí es diversa, y estos platos representan solo un vistazo a la riqueza culinaria del país. Las comidas suelen ir acompañadas de té de menta, una bebida característica de la cultura marroquí.